El cometido de los ojeadores en las bandas de ladrones


Cuántas personas viven en un inmueble, qué rutina tienen o saber si cuentan con un sistema de alarma para casa es información vital para los ladrones antes de llevar a cabo un robo.

La mayoría de los amigos de lo ajeno estudian a sus víctimas antes de cometer una intrusión para así aprovechar sus puntos vulnerables, los mejores momentos para cometer el robo y conocer de primera mano todos los detalles que afecten directamente en su ‘’trabajo’’.

En las bandas organizadas juegan un papel fundamental los ojeadores. ¿Has oído hablar de ellos? Seguramente sí. Estas personas son las encargadas de la labor de investigación previa a la intrusión para asegurarse de que el golpe será todo un éxito. Para poder pasar desapercibidos y no ser descubiertos por los propietarios de los domicilios en muchas ocasiones se camuflan en el vecindario, pasando días o incluso semanas recogiendo todo tipo de información de valor como por ejemplo si en la vivienda hay instalado un sistema de alarma para casa, a qué horas la vivienda permanece vacía, si hay mujeres o niños solos en algún momento del día, etc. Los amigos de lo ajeno no suelen robar de forma precipitada, especialmente si hablamos de bandas organizadas, por lo que los ojeadores son los encargados de averiguar las posibles trabas e inconvenientes que se pueden encontrar en el momento de acceder al domicilio.

Uno de los métodos que suelen utilizar es el de hacerse pasar por profesionales del mantenimiento. El ojeador puede llamar a tu puerta para una revisión del gas y en realidad lo que está haciendo es ver cuáles son los objetos más valiosos del inmueble y observar cuáles serían las dificultades que pueden hacer que fracase la intrusión. Para evitar que su trabajo sea un éxito es aconsejable instalar un sistema de seguridad para casa que les complique el robo, de hecho, muchos ojeadores que descubren que la vivienda cuenta con una alarma prefieren borrarla de su lista y encontrar otro objetivo que se encuentre desprotegido.

Pero el trabajo de esta pieza clave en las bandas no se limita solo a los hogares sino que los negocios y comercios no se salvan de la vigilancia de los ojeadores. En este caso el ojeador tiene la tarea de saber qué tipos de medidas de protección se pueden encontrar los cacos cuando entren a robar. Les interesa saber especialmente si cuentan con cámaras y si el sistema está conectado a una central receptora que disminuya su tiempo de actuación hasta que llega la policía.

Los amigos de los ajeno son más precavidos de lo que nos pensamos y gracias a los ojeadores estudian minuciosamente los lugares que son objetivo de robo. Pero frustrar sus planes no es imposible, solo hay que saber cómo.

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